Segestión Bankia

¡Que campaña de marketing sobre el día que iba a salir la nueva marca que daría nombre al Banco resultado de la fusión de varias Cajas, entre ellas Caja Madrid y Bancaja! ¡Todo el mundo deseando conocer cual sería el nombre de ese “supergrupo” que habían formado! Se anunciaba en la televisión, en la radio y en los periódicos, y por fin el día 2 de Marzo sabíamos el nombre que se le daría al nuevo gran banco.

Y… ¿Que pasó? Pues que llegó el gran día y se presentó a los medios la marca “BANKIA” .

“Bonita imagen, pero… Que denominación más poco original ¿no?”. Esto es lo que pensé ese día, así que como persona curiosa y profesional de la Propiedad Industrial e Intelectual me interesé por saber si la marca estaba ya solicitada o si había registros similares. Cual fue mi sorpresa cuando vi que había una marca registrada similar “RANKIA”, una comunidad financiera que opera en Internet. Y ya no solo esto, sino que había un gran número de usos similares en Internet.

Resulta llamativo que una entidad que se supone que tiene capacidad y asesoramiento adecuados, no haya tenido en cuenta que antes de crear una marca (en su caso el activo intangible más importante que poseen) que debían haber estudiado su viabilidad y la previsión de problemas por similitudes o identidad con otras. Así se me plantearon varias cuestiones: Si no lo han previsto ¿como se puede permitir una entidad de ese calibre tener un despiste como ese? Y si lo han previsto, que se pretende ¿conseguir la marca a través de acuerdos económicos? Tratar de conseguir una marca conociendo que puede suponer un gasto muy superior al habitual, lo que en mi casa llamamos DERROCHAR, resulta cuando menos llamativo para un Banco resultado de la unión de varias “Cajas de Ahorros”.

La marca antes indicada, “RANKIA”, ha interpuesto ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), una oposición a la solicitud que BANCO FINANCIERO Y DE AHORROS, S.A. realizó de la marca “BANKIA”. Esta oposición es el medio que poseen los legítimos titulares de marcas registradas para evitar el registro de otras que puedan suponer un riesgo de confusión con las suyas. Si a partir de dicha oposición, se confirmase la confusión entre ambas marcas por parte del examinador de la OEPM, la marca “BANKIA” se declararía rechazada.

¿Y si la marca se rechazase?¿Que sucedería? Pues que debería crearse una nueva marca, con la necesidad de nuevos registros, publicidad, etc. Es decir, duplicar la inversión (GASTO) en una nueva marca. Esto sin contar con las posibles medidas legales que podría tomar “RANKIA” por el uso que se está haciendo en este momento de una marca que se consideraría que afecta a la primera, por lo que además se podría llegar a pagar daños y perjuicios.

¿Que sucedería con todo el dinero que se ha invertido en la publicidad que estamos viendo en los medios de comunicación? Si bien el BANCO FINANCIERO Y DE AHORROS, S.A. parece estar tomando medidas para conseguir de una u otra forma distinguir su marca de “RANKIA” a través de distintos registros ¿no supone un gasto que se hubiese podido evitar con una correcta previsión o una adecuada política de Propiedad Industrial e Intelectual?

Y yo me pregunto ¿sobre quien o quienes cargarán estos gastos? ¿Quien confiaría su dinero a una entidad que no ha previsto ciertos problemas jurídicos con el que puede llegar a ser su mayor activo intangible? Y si los ha previsto ¿quien confiaría en una entidad que asume esta clase de gastos? ¿No es tirar el dinero? Y en tal caso ¿no resulta cuanto menos llamativo que quien lo hace sea un banco?

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